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Projects (List) | Belkis AyónEXHIBICIONES PERSONALES PROPUESTA A LOS 20 AÑOS Read More SOSTÉNME EN EL DOLOR Read More DESASOSIEGO/ RESLESSNESS Read More SIEMPRE VUELVO Read More BELKIS AYÓN: EARLY WORK Read More NKAME: BELKIS AYÓN. EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA Read More FRG: BELKIS AYÓN Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Fowler Museum Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Museo del Barrio Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Kemper Museum of Contemporary Art Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Jordan Schnitzer Museum of Art Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Chicago Cultural Center Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Scottsdale Museum of Contemporary Art Read More NKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Station Museum of Contemporary Art Read More
Colectivas | Belkis AyónExposiciones colectivas con la presencia de la obra de Belkis Ayón (1967-1999) EXPOSICIONES COLECTIVAS Estudio Figueroa-Vives/ Embajada de Noruega, El Vedado, La Habana, Cuba Septiembre - Noviembre, 2019 Torres y Tumbas Leer más Drapetomanía. Exposición Homenaje a Grupo Antillano Galería de Arte Universal, Santiago de Cuba, Cuba / Consejo Nacional de Artes Plásticas, La Habana/ 8th Floor Gallery, New York, Estados Unidos/ Museum of the African Diaspora, San Francisco, California, Estados Unidos/ The Ethelbert Cooper Gallery of African & African American Art, Harvard University, Boston, Massachusetts, Estados Unidos. Abril, 2013 - 2015 Leer más Museo de Arte Maníaco, Caserón colonial de Alfredo Ramos, en Línea 106, La Habana, Cuba. Octubre 26, 2014 Brujas, pero también brujos Leer más La Habana, Cuba. Octubre 13, 2014 Eva sale y remonta vuelo. Eva deja de ser costilla Leer más Cena-subasta en los marcos de la sexta y última edición del Festival de Cámara Leo Brouwer La Habana, Cuba. Octubre 5, 2014 Leer más Siguiente
Nkame Mafimba textos adicionales | Belkis AyónNkame Mafimba. Belkis Ayón Textos Adicionales Curriculum
news behind the veil of a myth | Belkis AyónBEHIND THE VEIL OF A MYTH NUEVO LIBRO SOBRE LA OBRA DE BELKIS AYÓN Octubre 22, 2018 Yadira Leyva Ayón © Belkis Ayón Estate Behind the veil of a myth, con textos de la curadora Cristina Vives, fue realizado por el Station Museum of Contemporary Art y el Estate de Belkis Ayón. El libro recorre los momentos más significativos de su carrera artística y ofrece un interesante recorrido virtual por la exposición Nkame: A Retrospective of the Cuban printmaker Belkis Ayón (1967- 1999). El libro se encuentra disponible en AMAZON NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA
nkame arizona | Belkis AyónNKAME: RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYÓN (1967-1999) Scottsdale Museum of Contemporary Art, Scottsdale, Arizona, Estados Unidos Octubre 13, 2018 - Enero 20, 2019 La exposición itinerante Nkame: Retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón (1967-1999) quedó inaugurada el 13 de octubre de 2018 en su quinta sede, el Scottsdale Museum of Contemporary Art. Un proyecto desarrollado por esta prestigiosa institución y el Estate de Belkis Ayón, La Habana, Cuba. La exposición está curada por Cristina Vives. Gestión de itinerancia por Landau Travelling Exhibitions, Los Ángeles, CA. Fotografías: Cortesía del Scottsdale Museum of Contemporary Art Para más información, visite la página web del Scottsdale Museum of Contemporary Art
rodando se encuentran | Belkis AyónRODANDO SE ENCUENTRAN Shanghai Urban Planning Exhibition Center (SUPEC), Shanghai, China Marzo 3 - Abril 8, 2014 Bajo el título Rodando se encuentran, la colección del CNAP exhibió en el Shanghai Urban Planning Exibithion Center (SUPEC) una selección de sus principales adquisiciones y de esta manera todo un inventario de la producción plástica cubana más reciente. Se trata de un conjunto que incluye alrededor de cien artistas de las más diversas generaciones, estéticas y maneras de hacer, reunidos en una exposición que busca funcionar como un caleidoscopio de la producción simbólica de la Isla. La muestra se mantuvo desde marzo hasta abril de 2014, siguiendo una itinerancia por otras dos ciudades de China. Artistas participantes: Pedro Abascal, Eduardo Abela Torrás, Eduardo Abela Villarreal, Gustavo Acosta, Lidzie Alvisa, Douglas Arguelles, Belkis Ayón, Abel Barreto, Abel Barroso, Agustin Bejarano, Adigio Benitez, Osmany Betancourt, Jacqueline Brito, Servando Cabrera, Luis E. Camejo, Ivan Capote, Yoan Capote, Agustin Cárdenas, Sandra Ceballos, Rafael Consuegra, Raúl Cordero, Raúl Corrales, Arturo Cuenca, Duvier del Dago, Roberto Diago, Alberto Díaz (Korda), José A. Díaz Peláez, Humberto Díaz, Nelson Domínguez, Antonia Eiriz, Roberto Fabelo, Ernesto Fernández, Moisés Finalé, Adonis Flores, Flora Fong, Ever Fonseca, José Manuel Fors, José Franco, Gilberto Frómeta, José Emilio Fuentes, José Fúster, Eduardo Rubén, Osneldo García, Ernesto García Peña, Rocío García, Julio Girona, Luis Gómez, José Gómez Fresquet, José R. González, Javier Guerra, William Hernández, Maykel Herrera, Aisar Jalil, Fayad Jamís, Ruperto Jay Matamoros, Joel Jover, Tomás Lara, Alicia Leal, Evelio Lecourt, Glenda León, Alberto Lescay, Kcho, Liudmila y Nelson, Rita Longa, Kadir López, Manuel López Oliva, Jorge López Pardo, Raúl Martínez, Rigoberto Mena, Janler Méndez, Manuel Mendive, Michel Mirabal, Ibrahim Miranda, Arturo Montoto, Elsa Mora, Juan Moreira y otros.
En cofidencia irregular | Belkis AyónEn confidencia irregular David Mateo 4 de marzo de 1997 ©Revista LA GACETA DE CUBA, No 2, marzo/abril de 1997, año 35, pág. 50-51.v …Ni una sola palabra de anticipación o de impaciencia. Sabe que es ella el motivo fundamental de esta conversación y sin embargo espera pacientemente a que Segura termine de explicarme su proyecto escultórico. Tengo impresión de que la he visto muchas veces en esa misma actitud de deferencia, prodigándolo todo como sí todo fuera superior a ella. No sé inclusive si es por adhesión o remembranza por lo que he llegado a pensar que su serenidad nada tiene que ver con una cortesía de matrimonio, sino que aún la condescendencia sigue siendo su segunda virtud después de las colografías. “Parece que tu obra aspira a universalizarse, le digo, mientras me extiende un grupo de matrices sobre una mesa pequeña de su apartamento en Alamar. La primera de ellas representa una mujer pez, iniciándose en el mundo espiritual de una entre dos mujeres jicoteas; pero es tan conmovedora la atmósfera poética que adquiere la relación entre cada una de ellas que casi parece atenuarse la alegoría a la leyenda Abakuá y su iconografía particularmente litúrgica; algo similar ya había notado con la inclusión del Espíritu Santo en una de las obras premiadas en la Bienal Internacional de Maastrich. En alguna medida yo siempre he estado distante de la mitología Abakuá porque mi posición es más bien de observadora. La distancia es precisamente esa perspectiva en la que yo me ubico para establecer las analogías e incorporar cualquier experiencia universal en la lógica particular del mito. Te podría poner el ejemplo de la obra Arrepentida, que fue una de las premiadas en el reciente Encuentro de Grabado, en ella una mujer aparece desgarrándose la piel como símbolo de la ambivalencia entre lo que queremos ser y lo que somos realmente. Me parece que la temática Abakuá va a ser por un buen tiempo el punto de partida, el pretexto para las comparaciones con la vida. El universo que encierran sus personajes e incidentales narrativas se basta por si solo para prefigurar cualquier motivo de la existencia humana, equivalencia que he empezado a vislumbrar mucho más ahora con los estudios de relación que estoy llevando a cabo entre la mítica Abakuá y la religiosidad cristiana, con el propósito de crear algo así como una especie de santidad personal. -Pero no me irás a negar que- ese proceso de intervinculación entre las circunstancias específicas del mito y la cosmogonía social se produce a través, de una especulación meramente femenina? Recuerdas cuando te decía de que insertas un ideal femenino donde nunca lo hubo? Yo jamás he pensado que mi obra sea feminista. Nunca he tenido esa vocación incorporada. La primera persona que intentó llamar la atención sobre ese aspecto fue el crítico Eugenio Valdés, y hasta puede ser que tenga alguna razón que mi obra induzca cierta femineidad, porque ella refleja mi propia incertidumbre existencial; pero no la he conceptualizado de esa manera. La leyenda de la Sikán es un tema que he venido trabajando en mis grabados desde San Alejandro y lo que más me ha llamado la atención siempre es la condición de víctima del personaje femenino, pero desde una posición más bien genérica, sopesando las connotaciones y las analogías que pudieran derivarse de tal situación. ¿Y por qué entonces esa insistencia tuya en la autorrepresentación? Es cierto que soy la modelo de mis figuraciones. Ellas pasan conmigo de un estado a otro continuamente, y hasta bajan de peso a la par que yo. Son personajes que yo someto porque me agrada la idea de decidir sus destinos. Ellos son la única alternativa de desquite, o de corrección, aligerando un poco el término, con la que puedo contar en la realidad; sin embargo yo vivo una vida menos mítica, existo desde una perspectiva mucho más objetiva, mucho más objetiva. La imposición de los destinos debería alterar como consecuencia el sentido de la ficción Abakuá que aludes. ¿No temes ofender la leyenda? ¿Qué piensan de eso los creyentes con los que has hecho contacto? Los Abakuá que han valorado mi obra son en la mayoría intelectuales, y de una forma u otra se han identificado con el proyecto. Hasta el momento no he encontrado ningún detractor. El propio misterio de lo leyenda, lo encubierto que han estado algunos de sus significados en el devenir histórico es lo que me ha dado precisamente la oportunidad para hacer determinadas especulaciones, pero mi posición no ha sido nunca la de recriminar la cofradía, sino por el contrario lo de respetarla y promulgarla en su sentido cultural más amplio. En esta parte de la conversación ya hemos revisado unas seis o siete matrices, meticulosamente delineadas con material sintético, lija, carborundum, gesso y toda clase de productos infrecuentes en la tradición colográfica. Se me ocurre preguntarle a Belkis que podría suceder si todos esos singulares montajes que ya están listos para dar los efectos que ella ha ido previendo, hubieran sido dibujados o pintados en un lienzo, y es entonces cuando su franqueza deviene en estupor: Yo siempre he sido muy mala dibujante. Quizás porque nunca me exigieron Academia en los estudios de la Escuela Elemental fue que al final me decidí por el grabado. Sin darme cuenta se me fue creando una especie de trauma con el dibujo y la pintura y por eso comencé a buscar un tipo de imagen que fuera creíble pero que no hiciera hincapié en exquisiteces anatómicas. Luego descubrí que con esa síntesis de detalles protegía más el misterio de las imágenes, y que debía seguir haciendo énfasis en las poses, los gestos, y la mirada, tratando de evadir ciertas definiciones. Puede que algún día supere el trauma y comience a pintar, pero todavía no lo he pensado hacer. ¿Cuáles son a tu juicio los antecedentes inmediatos de toda esta forma de representación tuya? A mi me gustaban mucho los íconos bizantinos rusos. Me pasaba una buena cantidad de tiempo contemplándolos en los libros de arte, hasta que un día descubrí que eran perfectamente equiparables con toda la imaginería Abakuá. Recuerdo que era una época en la que investigaba los cultos afrocubanos y específicamente los anafouranas cuando me sucedió algo curioso: estaba en una clase en San Alejandro intentando hacer una especie de diablito danzante y Pablo Borges que era en aquel entonces mi profesor, me dijo con el ánimo de impresionarme, que lo que estaba haciendo me podría traer serias implicaciones, y fue a partir de ese momento que me interesé por este tipo de representación; aunque en aquellos días mi acercamiento al asunto era puramente esotérico. En las bibliotecas me negaban la información y basta tuve que pedir una carta de autorización en la Escuela. En lo que a la Leyenda de la Sikán se refiere, considero que fue trascendental la lectura que hice del libro “El monte” de Lidia Cabrera, aunque mi conciencia sobre el episodio fue total cuando estudié “Los Ñañigos” de Enrique Sosa. He estado a punto de comentarle a Belkis sobre dos categorías del crítico canadiense Northrop Frye: mito y compromiso, que, aunque no fueron emitidas específicamente para el campo de las Artes Plásticas, a través de ellas se podría intentar también una alegoría aproximada de su quehacer artístico. Pero sólo he estado a punto de hacerlo, porque al final me lo he reservado procurando unas cuantas razones más para los intervalos literales de este parlamento. Algo que pueda incluso correr el riesgo de equiparación forzada y que diga más o menos así: “Los grabados de Belkis Ayón pudieran interpretarse a partir de la máxima del critico Northrop Frye, en la que asegura que el arte es “un laboratorio donde se preparaban, en libertad nuevos mitos de compromiso.” La selección fabular ocurre en su caso por la vía de la identificación visual y épica, mediada casi en su totalidad por una racionalidad estética profundamente femenina –que al parecer no quiere decir lo mismo que feminista, aunque se trate del abordaje de un mito profundamente machista- Diríamos que su obra asume una historia en la que se representa un juicio de valor inequívoco, desde el punto de vista de la naturaleza sexual de quien lo protagoniza y trasmite, aunque ese juicio dispone o alude fenómenos de la cosmogonia como el bien y el mal, la traición y el sacrificio y la confrontación entre víctimas y victimarios, y es justamente entre esos límites del caos donde ella incurre, restituyendo patrones de conducta e imponiendo protagonismos alternativos. Si por alegorías a las nociones de Frye se tratara, su “nuevo mito de compromiso”residiría en el hecho de contraponer un sentido de análisis crítico a la interpretación hermética del acontecimiento mitológico y también en el propósito adicional de extender esas mismas experiencias de colación hacia otras manifestaciones del vínculo interhumano. Final tenso breve y a todas luces bienaventurado, donde al especulador se le dispensa de su complejo de culpa: Belkis, una cosa es que yo crea en la conformidad de todas nuestras conversaciones irregulares o nuestras consideraciones sobre las artes plásticas , y otra que yo ande por ahí comentando de vindicaciones en el grabado cubano, apoyándome en la obra de 6 ó 7 artistas, entre los que pretendo incluirte por cierto, sin tan siquiera habértelo consultado antes. Por eso aprovecho ahora la oportunidad: ¿Estoy o no estoy en lo cierto? Creo que actualmente en el grabado cubano se están revitalizando conceptos y principios técnicos importantes. En mi caso particular te diría que me interesa muchísimo el nivel de credibilidad discursiva y estética que puedan alcanzar las matrices en su impresión final, y por ello trato de generar efectos de valor, incluso de color, experimentando con materiales novedosos. En otros grabadores jóvenes la tradición también se ha visto alterada desde muchos puntos de vista, fundamentalmente con la experimentación de nuevos soportes, con la flexibilización de los criterios sobre la serialidad con la dinamización, e incluso a veces impugnación o parodia, de los métodos técnicos habituales y en la propia consolidación de la ética del oficio…y si a todo ello se le puede llamar renovación, pues no me parece mal que alguien como tú lo siga comentando. artículo anterior regreso a textos
Miradas | Belkis AyónMIRADAS Factoría habana, Habana Vieja, La Habana, Cuba. Mayo 23 - Agosto 23, 2014 Del 23 de mayo al 23 de agosto de 2014 en el espacio expositivo Factoría Habana, tuvo lugar la muestra Miradas, curada por la Dra. Concha Fontenla. En ella se reunieron obras de diesinueve artistas representantes del Arte Contemporáneo Cubano, entre ellos la grabadora Belkis Ayón, de la cual se pudieron apreciar tres de sus trabajos a gran formato La Familia, Nlloro y Resurrección. En su conjunto las obras de los artistas seleccionados, a decir de la curadora, trazan un posible recorrido por el arte cubano contemporáneo, poniendo en valor un pasado que lo singulariza, sin descuidar su íntima relación con las últimas propuestas creativas a las que indudablemente aportan notas decisivas y de honda repercusión. Artistas participantes: Aimeé García, Antonio Eligio Tonel, Belkis Ayón, Carlos Montes de Oca, Eduardo Pónjuan, Ernesto Leal, Felipe Dulzaides, Ibrahim Miranda, Jorge López Pardo, José Angel Toirac, José Manuel Fors, Lidzie Alvisa, Luis Enrique Camejo, Pedro Pablo Oliva, Roberto Fabelo, Sandra Ramos, Santiago Rodriguez Olazábal.
Roots and more | Belkis AyónRAÍCES Y MÁS: EL VIAJE DE LOS ESPÍRITUS Afrika Museum, Berg en Dal, Holanda Abril 7 - Noviembre 7, 2009 Raíces y más: Viaje de los espíritus Abril - Noviembre, 2009 Sede: Afrika Museum Postweg 6, 6571 CS Berg en Dal, Holanda Curador: Wouter Welling La exposición Raíces y más: Viaje de los espíritus está agendada para el 2009 y con mucha seguridad, será transferida al Miami Art Museum en Florida al final de 2009. es una exhibición temática sobre la espiritualidad en el trabajo de artistas contemporáneos de la diáspora africana (específicamente de Brasil, Britania, Cuba, Curaçao, Haití, Surinam, y los Estados Unidos): diferentes países y diferentes generaciones. El arte es espectacular: botes suspendidos con seres espirituales luminosos, esculturas cantoras, un ser espiritual que chilla y gruñe mientras rema un enorme bote, las macabras esculturas de la misteriosa sociedad Bizango de Haití, espíritus en botellas, pinturas con signos mágicos y extrañas apariciones. En muchos casos los artistas son sacerdotes, famosos en sus tierras natales, pero a menudo desconocidos en Europa. Por toda su variedad, ellos despliegan una similaridad particularmente impactante: todos tienen sus raíces en el mundo espiritual que es completamente africano. Algunos son descendientes remotos de esclavos que fueron llevados al Caribe y América. Los esclavos tomaron sus tradiciones religiosas con ellos - religiones originadas en varias regiones de África Oeste y Central (Benin, Nigeria, Congo, Angola). En las partes del mundo donde fueron llevados a trabajar, sus espíritus ancestrales y los espíritus de fuerzas naturales se convirtieron en aliados, en diversas maneras, con la religión cristiana dominante - una amalgamación forzada, ya que a los esclavos no les era permitido continuar sus propias tradiciones. Debían mostrarse espiritualmente flexibles. Los africanos y sus descendientes reconocieron rasgos de sus propios seres espirituales en los Santos católicos y así fueron capaces de apropiarse de los santos e incorporarlos a su propio panteón. Nuevas religiones surgieron, como el Candomblé y Umbanda en Brazil, Winti en Surinam, Santería, Abakuá y Palo en Cuba, Voodoo en Haití y derivaciones de esta como el Hoodoo en Estados Unidos, y Obeah en lugares incluyendo Jamaica y Trinidad (aunque estas últimas son en realidad formas de "artes curativas" tradicionales más que religiones). A su vez, surgieron otras denominaciones en torno a ellas. Este mundo espiritual altamente complejo, con sus propios rituales, canciones, música, símbolos e imágenes, es una fuente inagotable de inspiración para artistas. Existen temas constantemente recurrentes: el viaje de los espíritus (botes), la relación entre el mundo de los humanos y el mundo de los seres espirituales y la muerte (el dominio, en voodoo, de Baron Samedi) personas que tiene relaciones con ambos, el mundo de los muertos y el de los espíritus. Más de veinte artistas han sido seleccionados para Raíces y más: Viaje de los espíritus. Entre otros están Belkis Ayón, Barra, José Bedia, Société Secrète Bizango (a group), María Magdalena Campos-Pons, Mestre Didi, Sokari Douglas Camp, Edouard Duval-Carrié, Félix Farfan, Adenor Gondim, Stivenson Magloire, Pascale Monnin, Santiago Rodríguez Olazábal, Gerald Pinedo, Edival Ramosa, Alison Saar, Eneida Sanches, Renée Stout, Patrick Vilaire and Frantz Augustin Zéphirin. Sus trabajos proveen una oportunidad de establecer enlaces con arte tradicional africano proveniente de la colección del Afrika Museum. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con los objetos funcionales (es decir, objetos que han "funcionado" en un entorno religioso), estos artistas contemporáneos han interpretado claramente las cosas a su manera. Raíces y más: Viaje de los espíritus es la primera de exposición de su tipo en Holanda y Europa. Nunca antes hubo una exposición con un tema enfocado en la riqueza espiritual que África ha ofrecido y continúa ofreciendo al mundo. Marca una encrucijada mágica donde sacrificios son hechos a Eleggua/Eshu/Lucero, en el umbral entre dos mundos, donde todo -humanos, espíritus, animales y cosas- se juntan. Un catálogo bilingüe ricamente ilustrado con una introducción a varias religiones de la diáspora africana y descripciones de los artistas participantes será publicado para marcar esta exposición. © Afrika Museum, Berg en Dal, The Netherlands/January 2008. Artistas participantes: Belkis Ayón, Barra, José Bedia, Société Secrète Bizango (a group), María Magdalena Campos-Pons, Mestre Didi, Sokari Douglas Camp, Edouard Duval-Carrié, Félix Farfan, Adenor Gondim, Stivenson Magloire, Pascale Monnin, Santiago Rodríguez Olazábal, Gerald Pinedo, Edival Ramosa, Alison Saar, Eneida Sanches, Renée Stout, Patrick Vilaire and Frantz Augustin Zéphirin.
Colecciones | Belkis AyónPRINCIPALES COLECCIONES Casa de Las Américas, La Habana, Cuba. Casa Museo José Lezama Lima, La Habana, Cuba. Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana, Cuba. Daros Latinamerica Collection, Zurich, Suiza. Dr.h.c. Wolfgang Schreiner, Bad Steben, Alemania. Museum of Art / Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos. Galerie Kho Kho René Corail, Fort de France, Martinica, Francia. luag. Lehigh University Art Galleries, Bethlehem, Pennsylvania, Estados Unidos. Ludwig Museum in the Russian Museum, State Russian Museum, San Petersburgo, Rusia. Ludwig Forum für Internationale Kunst, Aquisgrán, Alemania. Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imbert, Caracas, Venezuela. Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, Cuba. Museo Nacional del Grabado, Buenos Aires, Argentina. The Museum of Contemporary Art. MOCA, Los Ángeles, California, Estados Unidos. The Museum of Latin American Art, Long Beach, California, Estados Unidos. The Museum of Modern Art, MOMA, Nueva York, Estados Unidos. The Norton Family Foundation, Santa Mónica, California, Estados Unidos. Coda Museum Apeldoorn, Apeldoorn, Holanda. Fundación Antonio Pérez, Cuenca, España. Blanton Museum of Art, Austin, Texas, Estados Unidos. Alex Rosenberg Fine Art, Nueva York, Estados Unidos. Brownstone Foundation, París, Francia. The Selden Rodman Collection, Art Galleries Ramapo College of New Jersey, Estados Unidos. University of Central Florida Library, Orlando, Florida, Estados Unidos. Nelson Fine Art Center, Tempe, Arizona, Estados Unidos. Afrika Museum, Berg en Dal, Holanda. The von Christierson Collection, Londres, Inglaterra.Metropiltan Pavilion, Nueva York, Estados Unidos. The Farber Collection, Nueva York, Estados Unidos.
Orlando Hernández | Belkis AyónLa respetuosa arbitrariedad de Belkis Ayón Orlando Hernández 19 de febrero de 1992 No me parece insólito que sea una mujer. Que sea de nuevo una mujer. Que esa mujer ahora se llame Belkis (y no Sikán o Sikanekue) no cambia para nada las cosas. Ni que resulte algo distinto el escenario, el tiempo, los detalles. La historia vuelve a ser idéntica. A repetirse. Incesantemente. Como en los inicios del mito, es necesario que aparezca de nuevo una mujer. ¿La misma? ¿Otra? Quizás resulte indiferente. Todo religioso lo sabe. Lo que llamamos lo sobrenatural, lo sagrado, vuelve a animarse en los simple sucesos cotidianos. A reproducirse. A corporeizarse. Para demostrarnos una vez más la circularidad de todo lo existente. Su condición repetitiva, cíclica. A su manera, la ciencia lo ha corroborado. Esa antigua verdad a veces es simbolizada ritualmente mediante un simple trazado circular en el piso. O en la estructura material y en las funciones del tablero de adivinación (Opón Ifá). Otras veces mediante los pasos de una danza ejecutada en sentido contrario a las manecillas del reloj, con la que se intenta contrarrestar la adversidad de una acción. O acaso la adversidad del tiempo. Las variantes son múltiples, pero la enseñanza siempre es la misma. Todo vuelve a suceder, se repite. Y en eso parece consistir lo indestructible de toda creencia. En su raro poder de hacer que todo vuelva a ser visible, comprobable. Nuestras trivialidades diarias sólo son el disfraz, la máscara de lo trascendente, de lo desconocido. Vivimos sobre una de las caras de una misteriosa moneda. ¿Cómo saber lo que está sucediendo en la otra cara, la invisible, la oculta? Es necesario intentar el viaje a la otra orilla. Registrar el reverso. Completar la visión. Belkis Ayón devuelve al tiempo histórico la realidad de un mito. Un mito que aún permanece vivo, actuante. Que se resiste a ser un exponente de museo, o un atractivo exótico para el turista. Un mito que aún forma parte de una tradición compartida, grupal. Y lo raro es que Belkis lo ha hecho sin el auxilio de la parafernalia religiosa. Sin grupo. Sin ceremonia. Sin ritual. O inventando sus propias ceremonias, sus rituales. Mediante el simple recurso de imprimir papeles. Con el débil pretexto del arte. Así, sin sospecharl(¿inocentemente?), su acción pone en funcionamiento la incomprensible y poderosa maquinaria mítica de la Sociedad Secreta Abakuá. Y entonces sucede lo imprevisto –pero acaso también lo inevitable: Uyo vuelve a sonar. Y uno a uno van sucediendo los episodios del misterio. Uno a uno vuelven a actuar los legendarios personajes. Pero esta vez sin atenerse a los rigores de una empecinada liturgia. Moviéndose de nuevo libremente. Como el pez Tanze en el Oddán. Cuando nadie era dueño del secreto. Cuando el secreto era de todos. De hombres. De mujeres. O mejor aún, cuando ni siquiera existía propiamente el secreto. Y no era necesario construir el ekue. Ni era tampoco necesario el sacrificio de la Sikán. Porque todavía no existía su culpa, su traición. Sólo situándose en ese momento, en esa hora cero, es que puede Belkis Ayón comenzar a narrar su historia, a establecer su espléndida versión. Retroceder o adelantar los acontecimientos mediante el previo desmontaje del mito original. Porque de eso se trata: de agregar a todas las versiones posibles (efik, efor, oru) una nueva versión. ¿No decía el antropólogo Claude Lévi-Strauss que todas las versiones eran parte del mito? Con sus grabados, Belkis Ayón funde y confunde con respetuosa arbitrariedad todos los estadíos cronológicos de una remota cofradía masculina que tuvo sus inicios en las sociedades secretas Ekpe y Ngbe de Nigeria del Sur y Camerún, y que, introducida en Cuba por los carabalíes durante la trata esclavista, es conservada hasta la actualidad en Cuba (y sólo en Cuba) a través de la agrupación de ayuda mutua y socorro conocida como Sociedad Secreta Abakuá o Ecorie Enyene Abakuá. A este mundo Abakuá se halla referida (¿no sería más apropiado decir consagrada?) una gran parte de la obra gráfica de Belkis Ayón. Sin esta referencia quizá sea un tanto difícil penetrar en las complejidades de su imaginería artística. El hermetismo simbólico que caracteriza a esta especie de masonería afrocubana informa todos y cada uno de sus monumentales, gigantescos grabados. Las figuras, objetos, animales, plantas y muchos de los signos que integran las escenas aquí representadas, se hallan documentadas en el mito y en el rito abakuá y en su complejo sistema gráfico conocido como Ereniyó o Anaforuana, que poseen significados muy precisos. No obstante, quizás baste saber que la obra artística es relativamente autosuficiente para que deje de alarmarnos nuestra siempre limitada omnisciencia. Aunque desconozcamos este o aquel pormenor temático o simbólico presentados por Belkis en su obra, siempre tendremos el recurso de hacerlos secundarios, inútiles, si consideramos que el arte ya posee en sí mismo suficiente misterio. En Belkis vuelve a ser misterioso el blanco, el gris, el negro. Es misteriosa la naturalidad con que reposan o actúan sus figuras. Misteriosa la solemnidad, la elegancia, el silencio. Misteriosa la escama del pez y la sinuosidad erótica de la serpiente, del majá. Misteriosos la palma, el gallo, el chivo. Ambigua y misteriosa la mano, el rostro, la mirada. Y todo por la presencia esencialmente inexplicable de una voluntad creadora capaz de metamorfosear lo habitual en sobrenatural y viceversa. Porque sólo el arte añade más misterio al misterio. Frente al arte de Belkis, lo narrativo, lo anecdótico cumple de prisa su inmediato papel informativo y nos desplaza jubilosamente hacia esa zona de las grandes incógnitas donde sólo podemos suponer o intuir. Lo verdaderamente enigmático en su obra no son entonces las intrincadas, fascinantes historias que la ocupan –lo ilustrativo, lo aparente– sino la oculta, secretísima espiritualidad que las anima. En ella está presente una profunda y acaso inconfesada (o reprimida) religiosidad que no depende de rudimentarios enunciados de fe, ni de fanáticas veneraciones, sino de nebulosas aprehensiones y caóticos presentimientos. Hay algo más que ese habitual estado extático, contemplativo con que la mayoría de los artistas asume el acto creativo. El elevado, intenso dramatismo que se desprende de sus imágenes, la atmósfera sobrecogedora en que transcurren sus escenas no pueden ser sólo producto de triquiñuelas del oficio. Nada de eso se aprende en las escuelas ni en los libros de arte. Debe haber algo más. De esa especie de aura religiosa se halla impregnada la obra de Belkis Ayón más que de historicismo o pasión etnográfica, lo cual evita que sea entendida como uno de esos banales «rescates» de mal sentida identidad nacionalista o “étnica” en los que periódicamente se enfrascan algunos de nuestros artistas. Y si acaso lo fueran, sería en segunda o en última instancia. Porque lo que aquí se «rescata» no es un mito olvidado o perdido, susceptible de ser reconstruido o revivido en un laboratorio de etnografía o de folklore, sino más bien una especie de autoconciencia, de sentimiento que ha permanecido probablemente soterrado, escondido, y que ahora se libera en un gesto reverencial hacia ese extraño “más allá” que la ciencia nos niega y nos desmiente, y que a menudo sólo mediante la creatividad artística algunos son capaces de vislumbrar, de comprender, de expresar, de trasmitir. Lo que Belkis intenta rescatar con su obra es, quizás, ese respeto por prácticas culturales y estéticas que nuestra sociedad ha marginado y malinterpretado en virtud de nuestra larga herencia colonial, no sólo demasiado racionalista, sino también demasiado blanca, católica, o atea. La profunda identificación espiritual que ha establecido Belkis con el complejo mundo mitológico, mágico que su obra refleja le permite transgredir el secular impedimento de participación femenina en el rito Abakuá y acceder libre y privilegiadamente a sus misterios. Sólo mediante el arte tal transgresión es concebible. Su obra se convierte, entonces, en instrumento no sólo reproductor, sino también generador, instaurador de mitos. Porque en definitiva es esto lo que ha intentado Belkis desde el arte: instaurar nuevos mitos capaces de rectificar el pasado y de modificar o intentar modificar el porvenir. El viejo mito de origen Abakuá vuelve con esta obra a incrementar sus complicados derroteros y a prolongar, en esta nueva instancia de lo imaginario, su fuerza y su belleza. Este texto me fue solicitado por Belkis en 1992 y hasta ahora ha permanecido –o eso creo–inédito, con excepción de un pequeño fragmento aparecido (en inglés y japonés) en el catálogo de la exposición Ángel Ramírez + Belkis Ayón, The new waves of cuban art, efectuada en la Gallery Gan, en Tokio, Japón, en 1997. A la versión inicial que le entregué, le hice luego pequeños arreglos, pero sin alterar nada esencial. Me complace la idea de poder reunirme nuevamente con Belkis en otra de sus exposiciones. (Nota del Autor). Leído en la muestra Bélkis Ayón, origen de un mito, Galería Villa Manuela, Ciudad de La Habana, Cuba, octubre del 2006. (N. del editor) artículo anterior regreso a textos
Recordando Isbel Alba | Belkis AyónRecordando a Belkis Ayón, en X aniversario de su desaparición física Isbel Alba 4 de febrero de 2015 Una fecha para no olvidar En el imaginario colectivo el 11 de septiembre ha pasado a ser una fecha de pérdida y dolor tras los ataques terroristas perpetrados contra las torres gemelas, en New York, en 2001. Sin embargo, aunque acompañe en sus sentimientos a las miles de personas para las que ese día representa un antes y un después aciago, el motivo de estas letras es otro. Hoy, voy subrayar otra partida, quizás más íntima por ser nuestra, quizás más cuestionable por haber sido provocada por propio designio dejándonos incógnitas y la terrible sensación que acompaña ciertos gestos incomprendidos, amargos. Se trata de la artista cubana Belkis Ayón Manso (1967-1999), quien un día como hoy, hace diez años, segara su propia vida. Belkis Ayón fue una mujer excepcional, poseedora de una energía y un talento que no conocía derroteros. Junto a los artistas Sandra Ramos y Abel Barroso logró poner en marcha La Huella múltiple (1996), un proyecto que cambiaría para siempre la apreciación del grabado cubano, una disciplina artística que tras conocer su esplendor en el siglo XIX gracias al auge del comercio del azúcar y el tabaco, había caído prácticamente en el olvido en el panorama del arte cubano después de la eclosión del modernismo en Cuba. A propósito de la obra y el legado de Belkis Ayón En algunas conferencias y comunicaciones anteriores que he presentado sobre la obra de Ayón no he dudado en calificar sus grabados de palimpsestos[3]. Gracias a la técnica de la colografía la artista superponía capas de diferentes texturas hasta crear relieves que representaban, mediante una iconografía de sello muy personal inspirada en manifestaciones del patrimonio inmaterial de los Abakuá[4], las diferentes partes del ritual iniciático de esta religión o los personajes de su mito fundacional. A mi modo de ver, se trata de una reescritura que ya había asimilado la tradición oral gracias al acercamiento intelectual de corte histórico y antropológico que permiten libros como El Monte y La sociedad secreta Abakuá, de Lydia Cabrera, “La tragedia” de los ñáñigos, de Fernando Ortiz o Los ñáñigos, de Enrique Sosa. A partir de la interpretación de esas obras que reproducen mediante la escritura una tradición de oralidad, Ayón creó su propio imaginario gráfico. Un mundo que es plasmado de manera finísima en las imágenes de sus grabados. Aunque el tema de la representación de la herencia afrocubana en nuestra plástica es una constante desde la época de la colonia, su obra puede considerarse una rareza desde múltiples puntos de vista. Como antes señalé, Belkis Ayón rescató el grabado en medio del Período especial. Esta disciplina le permitía, entre otras cosas, producir más con menos y hacer gala de un minimalismo cromático rayano en la exquisitez. En la última etapa de su vida, Belkis Ayón combinaba su labor de artista con la docencia en el Instituto superior de arte (ISA) y con su puesto de vicepresidenta en el seno de la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC). Siempre que le fue posible se encargó de difundir el trabajo de sus alumnos y colegas. De este modo, se convirtió en una activa promotora de la cultura cubana a escala nacional e internacional. Sin embargo, los elementos que la hicieron merecedora del reconocimiento de su obra, más allá de los círculos intelectuales cubanos, son el tema Abakuá alrededor del cual se articula su poética y la fineza de la ejecución en sus colografías y grabados en general. Según Alex Rosenberg, prestigioso especialista en arte gráfico internacional y coleccionista de renombre, el resultado alcanzado por esta artista con la técnica de la colografía no tiene su igual en el mundo del arte hasta la fecha[5]. Esto hace que su pérdida adquiera otra dimensión. Así pues, podemos aseverar que a Belkis Ayón corresponde el mérito de haber llevado la cultura Abakuá a su más alta forma de reconocimiento en el mundo de las artes visuales al introducirla en los recintos museales. No deja de resultar paradójico que gracias a una mujer esta cultura sectaria y secular alcanzase su universalización en los más exigentes círculos del arte internacional a finales del siglo XX. Actualmente, la obra de Belkis Ayón forma parte de catorce colecciones de museos y centros culturales entre los que se encuentran el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, el Van Reekum Museum, Apeldoor, Hollande, The Museum of Moderm Art (MoMA), New York, el Museo de Fort Lauderdale, USA, el Museo de Arte Latinoamericano de California, USA, Ludwing Forum Fur Internationale Kunst, Aachen, Alemania, the State Russian Museum, Saint Petersburg, entre otros. Su obra también engrosa numerosas colecciones privadas en diferentes países. Nadie ha logrado explicar las razones de tan abrupta muerte en un momento en que su carrera se encontraba en pleno crecimiento y contaba con la aceptación de críticos y otros profesionales del medio. Su desaparición física dejó un vacío en el mundo del arte cubano. Muchos de sus colegas coinciden en señalar que rara vez la calidad humana y la artística se han combinado de forma tan especial en una misma persona. Quizás sea ese abandono el único reproche que se le pueda señalar a esta artista. No obstante, en su gesto subyace cierta coherencia con el mito que la fascinó. Esto nos permite trazar un paralelo con la filosofía de los poetas románticos u otras artistas suicidas. De esta forma, la figura de la artista Belkis Ayón se fusiona con el mito de Sikán creando un círculo de significados con cierto halo de misterio, cosa que ofrece mucho material de investigación a historiadores y antropólogos. El Estate Belkis Ayón Después de su muerte, su legado pasó a ser protegido por el Estate Belkis Ayón, institución que dirige su hermana, la Dra. Katia Ayón y que recibe la asesoría de prestigiosos especialistas del arte cubano. Esta institución, en la que coexisten de forma curiosa el patrimonio familiar y la herencia cultural de la nación, desarrolla un modelo de gestión que constituye una rareza en el contexto socioeconómico actual de la isla[6]. De este modo, gracias a la autogestión desde hace diez años la Dra. Ayón ha venido realizando un magnifico trabajo que incluye la conservación material de la obra de Belkis Ayón y la difusión de su legado gracias a la organización de exposiciones, publicaciones y otras actividades de carácter cultural. Según una invitación que recibí recientemente, el Estate Belkis Ayón ha programado Nkame, primera exposición antológica de la artista con motivo del X aniversario de su fallecimiento. La muestra quedó inaugurada oficialmente el pasado viernes 11 de septiembre, a las 6:00 pm, en el Convento de San Francisco de Asís, en el Centro Histórico La Habana Vieja. Su programa señala que la exhibición incluye unas 83 obras ejecutadas en las técnicas de la colografía, litografía y calcografía realizadas desde 1984 hasta 1999. Además, se presentan otros documentos gráficos de eventos donde participara Belkis, como textos y fotografías de la artista impresos en gigantografías sobre lona. Organizada por la Dra. Katia Ayón y con curaduría de Cristina Vives, la exposición Nkame permanecerá abierta al público hasta el 28 de noviembre. Durante estos dos meses, como parte del programa cultural que acompaña la muestra, en las salas del Convento se organizarán conferencias sobre la obra de Belkis Ayón, el lanzamiento de la revista La Gaceta de Cuba y la presentación de proyectos de seis jóvenes grabadores, algunos de ellos antiguos alumnos de la artista. Nkame es un merecido homenaje a la obra de Belkis Ayón, un exponente mayor del grabado en la historia del arte cubano. [1] Este pez era la encarnación de Abasi, deidad suprema de los Abakuá. Ver SOSA RODRIGUEZ, Enrique, Los ñáñigos, Premio Casa de las Américas 1982, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1982. [2] El sacrificio de Sikán, que aparecerá reflejada en sus obras como un leitmotiv, es lo que dará origen a la tradición Abakuá en antiguas etnias de Nigeria (pueblos Efik y Efor). Sin dudas, se trata de un mito fundacional que luego, como señala Ortiz, durante la época de la esclavitud – transculturación mediante-, dio origen al surgimiento de la fraternidad Abakuá en Cuba en los pueblos de La Haban y Matanzas (1830). Ver : ORTIZ, Fernando, La “tragedia” de los ñáñigos, Poligraf, Ciudad Habana, 1993. [3] ALBA DUARTE, Isbel (2009) El mito de Sikán en la cultura cubana: patrimonio inmaterial y material en la obra de Belkis Ayón. Reflexiones acerca de las estrategias de conservación y los métodos de recuperación de su legado. Conferencia presentada en el marco del XXVIII Congreso internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, Río de Janeiro, Brasil, 13 de junio de 2009. [4] Un ejemplo de esas manifestaciones del patrimonio inmaterial son los personajes de las paradas, como los diablitos o Iremes así como las firmas o anaforumas que cubren los cuerpos de los practicantes, los animales que serán sacrificados y los instrumentos musicales que intervienen en las diferentes partes del ritual de iniciación de esta hermandad (Nota de la autora). [5] In ROSEMBERG, Alex y Carol, Belkis Ayón en la memoria, 2005 REGRESO A CRÍTICAS artículo siguiente