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  • news memorias | Belkis Ayón

    Abril 13, 2016 Yadira Leyva Ayón © Belkis Ayón Estate La obra de Belkis Ayón, formará parte de la exhibición “Memorias” que se inaugurará el próximo jueves, 14 de abril a las 6: 00 pm en la Galería Orígenes del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso». Esta exposición reúne además de los grabados de Ayón, piezas de Ibrahim Miranda y Sandra Ramos, tres de los artistas contemporáneos más importantes de los años 90′ en Cuba. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • news palma digital | Belkis Ayón

    OTORGAN PREMIO PALMA DIGITAL 2015 A SITIO WEB DE LA ARTISTA BELKIS AYÓN Noviembre 14, 2015 Yadira Leyva Ayón © Belkis Ayón Estate El equipo conformado por el Estate de Belkis Ayón y CarDan soft, creadores del sitio Web de la artista Belkis Ayón, recibieron en la mañana del viernes 13 de noviembre el Premio Palma Digital 2015 que otorga CUBARTE, en la categoría de Sitios personales y blogs de perfil cultural. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • news Sao Paulo | Belkis Ayón

    Belkis Ayón en la 34 Bienal de São Paulo Faz escuro mas eu canto Diseño para el catálogo de la 34 Bienal de São Paulo y algunas obras incluidas en la exposición principal Julio 5, 2021 Isachi Durruthy Peñalver © Belkis Ayón Estate ​ La 34a edición de la Bienal de Sao Paulo contará con la presencia de la obra de Belkis Ayón (La Habana 1967-1999). El evento, uno de los más prestigiosos del mundo e indiscutible referente del arte de nuestro continente, acogerá 16 obras de la reconocida artista cubana. En total 14 grabados, uno de ellos de gran formato, y dos matrices, también de gran formato, serán exhibidas del 4 de septiembre al 5 de diciembre de 2021, en el Pabellón Ciccillo Matarazzo, situado en el Parque Ibirapuera de Sao Paulo, Brasil. Belkis Ayón trazó un camino renovador para el grabado latinoamericano. Su peculiar discurso estético cimentado en las tradiciones de la cultura abakuá, el sobresaliente dominio de la técnica de la colografía y su prolífero quehacer como pedagoga, la convirtieron en una de las más prominentes figuras del arte cubano del siglo XX. Esta es la primera ocasión en la que su obra ha sido invitada a participar en este notorio evento, concebido como una polifonía de voces y puntos de vista sobre la producción artística contemporánea. La 34a Bienal titulada Faz escuro mas eu canto [Aunque está oscuro, todavía canto] afirma el derecho a la complejidad y la opacidad, en expresiones de arte y cultura, así como en las identidades de individuos y grupos sociales, con una representación de 91 artistas de 39 países. El equipo curatorial está formado por Jacopo Crivelli Visconti, Paulo Miyada, Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez. El Cicillo Matarazzo, antiguo Palacio de la Industria, también conocido como el Pabellón Bienal, forma parte del conjunto original del Parque de Ibirapuera en Sao Paulo, y fue diseñado por el célebre arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. ​ Para más información sobre la 34a Bienal de Sao Paulo visite AQUÍ la pagina oficial SIGUIENTE NOTICIA

  • Textos | Belkis Ayón

    TEXTOS CRÍTICA ENTREVISTAS REVELACIONES

  • news aglutinados | Belkis Ayón

    AGLUTINADOS ENTRE LO ESOTÉRICO Y EL ARTE MANÍACO Octubre 6, 2014 Cecilia Crespo © OnCuba Magazine Bajo el título de Brujas, pero también brujos, el espacio Aglutinador y el Museo de Arte Maníaco por estos días exhiben una sui generis muestra que funde el arte con los ritos y creencias religiosas de diversos puntos del planeta. Celebrando sus veinte años, este espacio para la creación y exhibición que dirige la artista Sandra Ceballos, aglutinó a casi cincuenta personas en esta exposición donde los espíritus, amuletos, orishas, sucesos paranormales y energía son los protagonistas. Artistas, esotéricos, astrólogos, investigadores, curanderos, ritualistas, creyentes, practicantes, místicos tanto cubanos como foráneos, invocan magia, sensualidad y espiritualidad mediante diversas técnicas, estilos, texturas, géneros y posibilidades expresivas tanto convencionales como experimentales. La muestra, conformada por 38 obras, podrá apreciarse hasta finales de este mes en el caserón colonial de Alfredo Ramos, en Línea 106, sede permanente del Museo de Arte Maníaco en La Habana. Sandra Ceballos declaró a OnCuba que la exhibición no trata de mostrar arte religioso o folklórico. La intención artística es excavar en la enigmática presencia del “Eggun o muerto como matriz de todos los fenómenos psicofísicos clandestinos, legitimar y calificar justamente esas energías inteligentes que no pecan de egocéntricas y que posiblemente sean más auténticas y espontáneas que el mundo material”. “Defender a sus voceros, históricamente discriminados y reprimidos por ‘la ciencia’. Indagar en la ‘vaporosa intervención’ de los espíritus en la vida, ese es el objetivo”, agregó. Brujas… pone a la consideración de incrédulos y fieles un extenso catálogo, imposible de visualizar y disfrutar todo de una sola vez. Cuenta con obras de reconocidos intelectuales y artistas como la investigadora Natalia Bolívar, quién expuso sus muñecos vudú en una vitrina de cristal, denominada “Cinco Espíritus”. Pueden apreciarse una instalación con cenizas de cadáveres humanos, de Iván Perera, de su serie Inmanentes. Impresiones digitales de Álvaro José Brunet, Susan Bank, Rodney Batista también se integran a la muestra junto a obras de Javier Alejandro Bobadilla Díaz, José Bedia y Juan Francisco Elso Padilla. De Tania Bruguera se exhibe una videoinstalación que registra la petición al Papa para apoyar a la comunidad de inmigrantes e indocumentados a que apliquen a la ciudadanía de Ciudad del Vaticano de 2014. Se puede apreciar también una interesante fotografía del cementerio de Colón, en plata sobre gelatina, de Pedro Abascal de 1983. De Santiago Rodríguez Olazábal, reconocido por abordar en su obra temáticas religiosas, figura una cartulina de gran formato: “El mal le entró por debajo”. Se incluye una video-proyección de Marta María Pérez Bravo, una de las piezas más espirituales, sin dudas. La instalación “E.P.D” de José Ángel Vincench: polvo de oro sobre sábanas y velas y un cuadro del Premio Nacional de Artes Pláticas Manuel Mendive, de 2010, resultan otros de los principales atractivos de la selección. El dúo canadiense The Fastwurms (Kim Kozzi y Dai Skuse), con su vestuario de brujos medievales, incluido sombrero cónico, llegaron con su “Amor es Ley”, instalación de dimensiones variables: una gran telaraña hecha de sostenes negros. Son memorables también “Rey incompetente” de Hugo Consuegra, tinta y plumilla sobre cartulina (1959), y la obra de Roberto Diago, “Motivo de bosque”, una técnica mixta sobre masonite de 1993, de gran vitalidad y expresión como gran parte de su trabajo. Espacio Aglutinador seguirá exhibiendo arte genuino y transgresor como “sala de emergencia” y plaza autónoma para la promoción y desarrollo de las Artes Visuales, como explica su fundadora: “Esta muestra da continuidad al trabajo de nuestro espacio para nada excluyente para divulgar la brujería del mundo, desde los albores de la humanidad hasta nuestros días, transitando por las tradiciones, religiones, hechizos, encantamientos y filosofías de diversos sitios y momentos históricos. Como ya se ha demostrado en otras ocasiones, Aglutinador siempre se está renovando para crear proyectos alternativos a su alternatividad”, concluyó Sandra. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • news Fowler | Belkis Ayón

    NKAME: UNA RETROSPECTIVA DE LA GRABADORA CUBANA BELKIS AYON (1967-1999) EN EL FOWLER MUSEUM AT UCLA Septiembre 30, 2016 Yadira Leyva Ayón © Belkis Ayón Estate En el Fowler Museum de la UCLA, Los Angeles, California quedará inaugurada el próximo 1 de Octubre la exposición Nkame: Una Retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón. Esta será la primera exhibición personal de la artista en una institución de Estados Unidos. La exhibición reúne 43 obras y un documental de la realizadora estadounidense Su Meidia. La muestra, organizada por el Fowler Museum y el Estate de Belkis Ayón, cuenta con la curaduría de Cristina Vives. Estará abierta al público hasta 12 de Febrero de 2017. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • news premio de ministerio de España | Belkis Ayón

    LIBRO NKAME GANA SEGUNDO PREMIO A LOS MEJORES LIBROS EDITADOS EN ESPAÑA EN 2010 Octubre 11, 2010 Ministerio de Cultura de España © http://www.europapress.es El Ministerio de Cultura de España ha concedido los Premios a los Libros Mejor Editados durante el año 2010. Estos premios no tienen dotación económica pero son muy valorados por los editores por lo que supone de reconocimiento y prestigio a su trabajo editorial, así como por la difusión que conlleva, al ser incluidos en las acciones de promoción del libro y expuestos en las principales ferias nacionales e internacionales. Las categorías premiadas incluyen: Arte, Bibliofilia, Facsímiles, Infantiles y Juveniles, Obras generales y de Divulgación El jurado ha valorado 318 obras en total, incluidas en cinco grupos temáticos. Estas son las obras premiadas: Libros de Arte Primer premio: Los juguetes de las vanguardias, de VV.AA., editado por Fundación Museo Picasso Málaga y Legado Paul Christine y Bernard Ruiz-Picasso; producido por Ediciones El Viso. Segundo premio: Nkame. Belkis Ayón, de VV.AA., editado por Turner Publicaciones, S.L. Tercer premio: Miguel Hernández. 25 poemas ilustrados, poemas de Miguel Hernández, ilustraciones de varios autores, editado por Kalandraka Ediciones Andalucía. El Jurado ha estado presidido por Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Han actuado como vocales Teresa Mezquita por la Biblioteca Nacional de España, Andrés Fernández por la Federación de Gremios de Editores de España, Manuel Vacas por la Federación Empresarial de Industrias Gráficas de España, Augusto Jurado por el Club de Gráficos Eméritos, Natividad Correas y Rocío San Claudio a propuesta del director general del Libro, la Lectura y las Letras Españolas y Marta Sáenz Bascones, funcionaria experta del Ministerio de Cultura. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • Espacio Ayón | Belkis Ayón

    EL ESPACIO AYÓN El Espacio Ayón, idea original de la Dra. Katia Ayón, Estate de Belkis Ayón, fue un proyecto presentado a las instancias culturales cubanas en el año 2004, al cumplirse el quinto aniversario de la desaparición física de la artista. Se pensó como un espacio permanente para la exhibición y conservación de la obra gráfica de Belkis y como un sitio de promoción y apoyo a los jóvenes grabadores, una de las misiones asumidas por Belkis Ayón desde su condición de excepcional pedagoga. Numerosos artistas e intelectuales en especial Antonio Martorell y Humberto Figueroa, apoyaron la iniciativa, que aún espera por su materialización, y argumentaron, desde diversas perspectivas, la necesidad de fundarlo. Objetivos: • Mostrar de forma permanente la obra de la artista. • Promover la obra de artistas jóvenes que tengan como línea principal de trabajo el grabado. • Ofrecer talleres de verano a jóvenes artistas nacionales y extranjeros. • Establecer el Concurso Nacional de Colografía BELKIS AYÓN que permita la participación de artistas jóvenes y consagrados, de carácter nacional e internacional, en colaboración con otras instituciones de arte. • Establecer vínculos con la comunidad cercana al lugar para integrarla a las actividades públicas del espacio. • Que puedan acceder a la valiosa y basta bibliografía, propiedad de la artista Belkis Ayón: estudiantes, etnógrafos, sociólogos, antropólogos, artistas, historiadores y profesores. ​

  • Hablar de los mitos del arte. Sarusky | Belkis Ayón

    Hablar de los mitos del arte. Entrevista con Belkis Ayón Jaime Sarusky 4 de febrero de 1999 ©Revista Revolución y Cultura, No 2-3/99, pág. 68-71 ​ A decir verdad no fue fácil entrevistar a Belkis Ayón, a pesar de las apariencias, o sea, su juventud, los reconocimientos que ha tenido su obra artística, su personalidad, que uno apostaría muy accesible, franca y abierta como su risa. Pero no confundir tales atributos con la vehemencia, diría que hasta la pasión, de la creadora Belkis Ayón, esa que con acerada lucidez sabe los derroteros de ayer y de hoy de su obra. Y estoy seguro que también de mañana. Pero su humildad y su orgullo, rasgos que coexisten en muchos auténticos artistas, le impiden sancionar tal pronóstico. Aunque en su fuero interno todo gran artista sabe que lo es, el desafío al tiempo está planteado y el tiempo, a su vez, la reta a ella. El tiempo, para bien o para mal, lo puede todo, excepto con el gran arte que lo resiste, lo trasciende y se pasea por su lado con una sonrisa irónica. Estamos frente a su mural La Cena que se encuentra en la Fundación Ludwig. Es una pieza tenazmente misteriosa. No vacilaría en decir que tiene muchas lecturas. Pero cuénteme su historia La Cena fue vista por primera vez en público en 1988 en la galería Servando Cabrera de Playa. La concebí para imprimir a color pero ya impresa y exhibida no estuve satisfecha con los resultados. Me dediqué entonces a prepararla para mi tesis de grado y en 1991 la modifiqué y la llevé a blanco y negro. La primera figura, arriba a la izquierda, tiene la cara tapada con las manos. La idea principal es a partir de La cena… ​ ¿Se refiere a la tradicional cena? Si, pero como idea principal. Y hacia mucho rato tenia en mente. La cena es de mujeres, excepto dos hombres, uno que está a la derecha, la figura negra que está completamente indiferente, como que va a salir de la composición y otra que tiene el rostro negro. ¿Cuáles son los elementos de la mitología ahí presentes? Uno de ellos es el fondo. Está hecho con los anaforuanas o “firmas”: la cruz, el círculo y la cruz dentro del círculo, simbología de las diferentes ramas que influyeron o donde surgió como tal el mito este tipo de sociedades, efik, efor y ori bibi. El signo + corresponde a efik, el O efor y a oru-bibi. Otro elemento que uso es la escama. La escama del pez, el pez sagrado. Y también el tipo de simbología que he tomado para significar al hombre de la piel de leopardo, que es de círculo concéntrico, un poco alargado con vario puntos alrededor. Y, además, figuras que tienen un diseño que sugiere una relación con la femineidad. ​ ​ ¿Y la venda? Cuando alguien que está en proceso de ser iniciado va a entrar al cuarto sagrado, al Fambá, antes de penetrar en el mismo le vendan los ojos. Es como una especie de cena ceremonial. Hay una figura que se está iniciando o que se va a iniciar. ¿Qué se celebra con ese ritual? En este caso es algo que quizás existió. Pero no es algo que ocurra. Desde punto de vista de la ceremonia religiosa hay una parte que es la comida, pero no tiene nada que ver con esta idea de la cena. Esto es totalmente simbólico. ​ Otra figura tiene una serpiente alrededor del cuello. En la mitología abakuá es el animal que envía el brujo de la tribu para averiguar qué había ocurrido en el río cuando el pez Tanze desaparece. Entonces el Nasakó envía dos serpientes a ver qué ha pasado. Y en el camino de regreso se le aparecen y sorprenden a Sikán que se asusta y deja caer el güiro que llevaba en la cabeza. Por eso la serpiente siempre es una compañía para ella. Puede ser de amenaza, puede ser de prevención, o ser simplemente compañía. Y en dependencia de la idea también lo uso como un elemento fálico. Ahora, ¿por qué las escamas y la significación del pez? El pez era la vía, el vehículo que contenía el secreto, o sea, era el ser que contenía el secreto. El secreto era una voz. Aquí ya no es pez en ese plato. No, ya no, porque esta figura, la del hombre con la cabeza negra, como que irrumpió en la cena de las mujeres y ha ingerido el pez. Ya su plato está vacío, al igual que la jícara que acompaña a cada una de las figuras al lado del plato. El pez es el ser sagrado. En esta cena de mujeres dos figuras llevan la piel del pez, relacionando de ese modo el destino del pez con el destino que va a tener o que tuvo Sikán. Se supone que entre los abakuá la mujer no representa ningún papel, está fuera de ese mundo. Cualquiera podría pensar que lo suyo es un atrevimiento por que está transgrediendo lo que es tabú. Está fuera desde el punto de vista de profesar la religión. Pero está dentro, muy adentro, porque fue una mujer la que descubrió el secreto. Y a partir de ese descubrimiento es que, de alguna manera, surge todo este tipo de historia. ¿Cuál era el secreto? El secreto era la voz. Según el mito, apropiarse de ese pez que contenía la voz, significaba que quien lo alcanzara sería la tribu más rica y más próspera. Era el poder. En realidad el pez era la reencarnación de un viejo rey que vaticinó tales acontecimientos. La culpabilidad de la mujer al descubrir el secreto la eliminaba de los rituales del universo abakuá. Sí, y también pienso que, como todas estas historias de mitos y leyendas, hay diferentes versiones. Una de ellas sostiene que la mujer es excluida por haberle entregado información a la tribu enemiga. Pero pienso que no es necesario que un espectador tenga los conocimientos de los mitos, del ritual abakuá o los significados de cada uno de sus componentes para admirar o impresionarse ante su obra. ​ La cosa sería saber por qué impresiona… ¿Qué tiene ese grabado? Primero que todo, el misterio. Esos personajes, aparentemente pasivos, traducen una atmósfera de tensión, de sospecha. Extraños comensales que, además, son símbolos. Hay una sensación de incertidumbre por el peso de lo alegórico. Diríase que nos retan, por la propia escena que nos presentan esos desconcertantes protagonistas, a remontarnos hasta las nieblas de los primeros tiempos. Ahí están, simultáneamente, el mito y la compleja materia humana; trascienden el tiempo y si por casualidad ví esa obra hace años y la veo ahora nuevamente, sigo pensando que me llega como algo telúrico, insondable. Esas cosas las pienso en el momento en que las estoy haciendo. Ya después que las imprimo y ha pasado tanto tiempo, como que ya no es mío y dejo de pensar en ello. Ahora estaba pensando en la tensión, como algo que está contenido, donde pasó algo o va a pasar. Algo así. ¿Y los ojos en sus personajes? En realidad los ojos en mi obra es lo que impresiona a la gente, lo que les intriga porque son ojos que te miran muy directamente, entonces creo que no te puedes esconder, donde quiera que te muevas ellos están ahí siempre mirándote, están ahí haciéndote cómplice de lo que estás viendo. Y, sobre todo, en estas piezas que son grandes, casi estás al mismo nivel, al mismo tamaño, es alguien con el que estás conviviendo ahí de alguna manera. El hecho de ser personajes que no tienen un rostro definido está contribuyendo a alimentar el mito y el símbolo. No hay ningún detalle que los sitúe en un contexto histórico: no tienen ropa ni peinado. Por esa ropa o por ese peinado podría deducirse que son personajes de tal o más cual momento. Cuando usted concibe esos personajes —llamémosles de alguna forma— usted no está pensando en una anécdota, en un momento determinado, sino sencillamente está pensando en un episodio del universo abakuá que usted quiere representar… Sí, yo creo que es eso último a lo que usted se refiere y también un poco más, hay algo más siempre. Yo disfruto mucho el hecho de trabajar, de llenar a los personajes de algo, o sea, a través de las texturas, de las formas, que no quede desprovisto como que de ropa. La ropa es la piel que yo le pongo en dependencia de lo que esté pasando, de lo que yo quiera decir. Por ejemplo, las escamas. Como le había dicho anteriormente es la piel del pez y para mucha gente también puede ser la piel de una serpiente. O sea, hay toda esa ambigüedad. Ahora, ¿cómo entró, cómo pudo apropiarse de los conocimientos del mundo abakuá? Fue por curiosidad, la de enfrentar algo de lo que uno lee, habla o que ve por primera vez. No es aquello a lo que una está acostumbrada y siente que le atrae y empieza a investigar, a buscar información. ¿Y su padre? No es abakuá. Y en mi familia nadie lo es, salvo un primo. Es importante que lo diga porque se han inventado historias de que en mi familia todos los hombres son abakuá. No, en lo absoluto. Somos dos hermanas, nada más. ¿Por qué razón le llega con tanta fuerza que lo convierte en tema, sujeto de su obra artística? Ese interés surge cuando yo estaba estudiando grabado en San Alejandro. Fueron tantas cosas que me atrajeron hacia las culturas afrocubanas; mi gusto por ir a los sábados de la rumba y cuando el Conjunto Folclórico Nacional tenía sus temporadas en el Teatro Mella. También la revista El Correo de la UNESCO. En la escuela me interesaron mucho los números que tenían que ver con la cultura africana. En la casa de mi abuela había un afiche con unos íremes anunciando las funciones que daba el Folclórico y la película de Sara Gómez, De cierta manera. También pudo haber sido el hecho de que mi tío tenía entre sus libros, que podía ver y hojear todo el tiempo, Los Ñáñigos, de Enrique Sosa, o algunas sugerencias que me hicieron mis profesores de San Alejandro para que leyera La Sociedad Secreta Abakuá narrada por sus viejos adeptos, de Lydia Cabrera, o La diáspora africana, y un poco todo eso. O un catálogo que mi padre me regaló de una retrospectiva que hicieron en París de la pintura de Lam. Estas cosas las simplifico. Descubrí que no había en esos momentos artistas que trabajaran ese tema sino otros como el de la santería, el vodú, el espiritismo y el palo monte. Igualmente influyó la lectura de diferentes historias del mito. Aquello me pareció tan plástico, como si estuviera pasando delante de mí, donde aparecían y desaparecían rostros. Además, no hay una iconografía figurativa, a no ser, por supuesto, las firmas. Entonces vi que había una posibilidad, había todo un mundo que perfectamente yo podía crear, a partir de que uno ya sabe como son las historias. ¿Cómo explica que esos personajes sin rostros tengan tal intensidad, tal densidad? Hay cosas en las obras que uno no sabe explicarse. La tensión… no la ideé, no fue algo preconcebido. Salió. Yo digo que siempre me acompaña algo que es como un buen signo, una buena compañía: la intuición. Quizás mi obra sea eso: son cosas que tengo dentro y que echo para afuera porque son cargas con las que no se puede vivir ni se pueden arrastrar. ¿Podría decirse que usted se desprende, en el mismo proceso creativo, de muchos de esos mitos? Me desprendo; y no porque yo piense que siempre, aunque quiera decir otra cosa, estoy usando la misma simbología y la misma figuración y los mismos signos que uso cuando me quiero referir específicamente a una escena o a un detalle que es, estrictamente, de la mitología, aunque después, quizás, le dé la vuelta y quiera decir otra cosa. Pero son elementos fijos en mi obra. Ahora mismo estoy usando cosas más personales; sin embargo, sigo usando el personaje de Sikán, el pez, el chivo, las escamas, la serpiente, sigo usando papeles arrugados y la simbología que siempre he usado en otra situación, pero con otros contenidos. Uso la colografía porque me parece la técnica más adecuada para decir lo que quiero. Eso es lo primero. Además, es la técnica con la que puedo trabajar grandes formatos, el que yo quiera, y la manufactura que lleva la pieza me gusta, me fascina. Entonces, todo ese proceso lo disfruto tremendamente. Es una de las razones por lo cual sigue haciendo colografía. ¿Si pintara sería igual? No, no sería igual. Es que yo no tengo en mi mente concebir esto para pintura. Es una limitación que tengo a los ojos de muchos. Pero, sobre todas las cosas, me considero una grabadora. Y no pienso dejar de serlo por el momento. ¿Usted cree que lo más importante que tenía que expresar como artista ya lo ha dicho en su obra o cree que todavía no ha agotado todas sus posibilidades? Esas son preguntas que a cada rato me hago. Una vez, conversando con mi amigo Antonio Martorell, grabador y pintor puertorriqueño, me dijo: es increíble como uno se obsesiona por determinados temas, y aunque lo haga de manera diferente, eso siempre está ahí. O sea, la obsesión y el dar la vuelta y caer en lo mismo. Y yo me preguntaba si me estaba repitiendo. lmagínese. Quizás, sí, quizás, no. El problema está en que yo siento que hay mucha gente que son muy simples a la hora de hablar de un artista y de una producción. Es mucho más fácil decir: Ah, mira, ella trabaja sobre el abakuá! Está muy bien, pero no hay mucho más que eso . ​ Y ya que habla de obsesión en los temas, justo eso mismo le puede ocurrir a un espectador con sus personajes. Están y no están, como dice usted. Y son personajes que me están diciendo cosas o me están interrogando… Exactamente. Creo que es eso, que están interrogando. Interrogando a los demás. Un poco que los demás sean cómplices de eso que está pasando ahí. Como si dijeran: Aquí las cosas no están claras. Es una situación inquietante. El título de mi última exposición, que se exhibió en Los Angeles, era Desasosiego. Quizás sea eso la obra. Al cabo de tantos años me doy cuenta del desasosiego. Y tal vez ese desasosiego, tanto o más que un carácter religioso, tiene… Yo le voy a decir, es más existencial que religioso. ¿Cómo fueron sus inicios desde que estudiaba en San Alejandro? Tenía dieciséis años en el 83-84 cuando estudiaba en San Alejandro y tenía enormes problemas con el dibujo, cuando los profesores me suspendían muchísimo porque era muy mala dibujante con modelo. Y mis figuras parecían de palo. ¿Cómo fue superando eso? Más que dibujando, pensando. Y observando mucho y mirando mucho. Muchas veces converso con mis alumnos que también trabajan figurativo y tienen problemas de dibujo. Les digo: miren, yo no les pido una academia, no les pido hiperrealismo, les pido que me convenzan con eso que están poniendo ahí. Que esa mano sea creíble, quizás un poquito más, un poquito menos, pero que no haya una desproporción, que no moleste a la vista. Una de las características que distingue a su obra es la ausencia del color. ¿Acaso el uso del blanco o del negro tiene un significado? El blanco es un valor. Como el negro. Como los grises. El valor no es el color, el valor es el punto de atención en la obra. Una figura porque es blanca, no es blanco. Una figura es blanca porque es un punto de atención y porque trabajo con blanco, negro y valores. Esa persona pudiera ser negra, pero el valor es blanco. O sea, tiene un sentido composicional. Exactamente. Como este negro que hace una vuelta; el negro va allí, en la serpiente, en el rostro, en este ojo y sube a los otros ojos que están invertidos, vuelve al ojo negro y va al negro del borde. La inclusión del negro es un problema de composición, de equilibrio y de ritmo en la pieza. ¿Cuál es su relación con el universo abakuá: afectiva, cognoscitiva? Una pregunta difícil. Es la vía, la manera, la solución que encontré para decir lo que quería. Y le digo: es como dejarse llevar, y yo me he dejado llevar. Cuando usted se pone a trabajar este tema, ¿en algún momento no lo hace como en un estado de trance? En trance, pero entre comillas. El fenómeno es de concentración, un problema de creer en el momento que lo estoy haciendo, hasta inclusive quizás de actuación. Hay un poco de teatralidad en todo eso… Sí, es muy teatral, como la ceremonia de los abakuá. Para Fernando Ortiz era como una representación teatral. Es como llevar el teatro a la religión. Y la religión al teatro. En cuanto al trance, es, sobre todo, la concentración y el pie forzado que me pongan a la hora de trabajar. Además de la pasión por el tema, el hecho mismo de llevar muchísimos años trabajándolo, ¿de alguna manera no refleja un temor de su parte?, es decir, para mantenerse conservadoramente en el mismo porque no inicia ni enfrenta otros temas. Ah, mire, quizás sea eso. Por supuesto, temor inconsciente. Yo creo que hay cosas inconscientes que se hacen conscientes. ¿En su caso se hace consciente? Yo creo que sí. Yo pienso que uno puede decir cosas así, y de otra manera. Pero quiero mantenerlas así. Por ahora, porque así digo lo que necesito decir. Una de sus características es la originalidad. Yo tomo de millones de cosas. Lo que veo que me gusta, lo hago. Hay todo un proceso de tamiz. Yo pienso que esto es como mi hijo, esto es algo que yo creé. Si lo creé no tengo por qué abandonarlo si todavía me quedan cosas por decir. Bueno, perdóneme, pero usted puede tener un hijo y después tener otro sin que necesariamente abandone al primero. ¡Ah, bueno, por ahora me siento con uno solo! —De repente, cuando se levanta por la mañana, usted se dice, hoy voy a trabajar, ¿ya usted sabe lo que va a hacer? No. Hasta que no lo tenga aquí (se lleva el índice a la sien), no hago nada. Mientras va pasando eso voy mirando mis libros, los libros que compro, que me gustan, que son de arte. Y mientras los voy hojeando me digo, esta composición me gusta, aquí voy a poner a Fulano, a Mengano y a Ciclano. Y esto tiene que ver, yo quiero hablar de la insatisfacción, de la intolerancia, quiero hablar de la traición o quiero hablar de sacrificios. Muchas composiciones las tomo, por ejemplo, de la familia. La Familia era una pieza que hacía rato tenía machacada en la cabeza. Yo decía, esto tiene que salir por algún lado. Y todo vino por la obra de Gauguin Ana la Javanesa. Que a mí me encanta; que es muy importante para mí, que me marcó… Y la familia sale de esa obra, de esa figura sentada tan reposadamente. Usted ha dicho que entre sus referencias plásticas, además de las del universo abakuá, también se hallaban los iconos bizantinos. La referencia de los iconos es puramente formal. Es la forma de los arcos, de los retablos, siempre me atrajeron mucho y era como inventar una iconografía para esta gente. Y también muchas veces las composiciones que me gustan tanto. Y le digo que mi obra es la que me sorprende porque ella es la que me ha llevado a ser lo que soy, no porque yo me lo propusiera. ¿No será que hay un cierto desconocimiento de usted misma, de quién es usted? Si se acepta que sus personajes, además de inquietar, son desafiantes, uno tiene todo el derecho de suponer que en usted hay una pugna, entre la Belkis que quiere desafiar y la otra que usted supo que es tranquila y que quiere pasar inadvertida. Yo creo que ando por ahí. El hecho de ser usted mujer y negra, ¿de alguna manera está reflejando sus personajes desafiantes? En lo absoluto, o por lo menos, yo no me lo propongo. Es que yo nunca he tenido problemas raciales, ¿entiende? Déjeme explicarle. Yo sé que no ha tenido problemas, al contrario, cualquiera que la ve diría que es una triunfadora. Pero tanto usted como yo sabemos… Yo creo que esas son cosas que se manipulan mucho y quizás nos manipulen o me manipulen. Pero no es una cosa consciente. En su obra cada firma está en función de la idea que usted está planteando. Así es. Incluso, en una obra puede haber distintas firmas pero en función de los personajes o de su relación con los demás. Sí. Usted parte de los mitos abakuá como fuente de su producción creadora, pero el resultado, la obra de arte como tal, ya es otra cosa, trasciende los motivos que la originaron para universalizarse. Se le puede dar más de una interpretación, hasta a un conocedor lo impresiona, no ya por el dominio que pueda tener del asunto sino por el indiscutible resultado artístico. A mí me gustan mucho las cosas sutiles en la obra, pero también que el espectador sea lo suficientemente despierto como para descubrirlas. REGRESO A ENTREVISTAS SIGUIENTE ARTÍCULO

  • Estate de Belkis Ayón | Belkis Ayón

    ESTATE DE BELKIS AYÓN FUNDACIÓN ​ ​ Creado por la Dra. Katia Ayón Manso , en el año 2003, el Estate se ha planteado como sus principales objetivos: • Promocionar de la obra plástica de la artista • Conservar y restaurar las obras impresas • Conservar y restaurar las matrices • Creación del Espacio Ayón Inauguración Exposición Nkame: A Retrospective of the Cuban printmaker, Belkis Ayón (1967-1999), Station Museum of Contemporary Art, Houston, Texas, Estados Unidos, 2018 LOGROS ​ Desde la creación del Estate la obra de Belkis Ayón ha estado presente en innumerables exposiciones colectivas y personales de carácter nacional e internacional, lo cual evidencia la importancia de su obra para la cultura cubana y universal. Se otorgó el PREMIO BELKIS AYÓN en ocasión del VII Encuentro Nacional de Grabado que convoca el Taller Experimental de Gráfica de la Habana y en reconocimiento a la valiosa labor docente realizada por la artista,se decidió otorgar un premio entre las obras concursantes de los alumnos de segundo curso de la Academia Nacional de Artes Plásticas San Alejandro de la Habana. En el año 2009 realizamos la primera exposición antológica de la artista en el Convento de San Francisco de Asís, la Habana Vieja. En el año 2010 hicimos realidad un proyecto muy significativo y trascendental para su obra, el libro Nkame. Belkis Ayón, realizado por la Editorial Turner de Madrid, y la participación de importantes investigadores y críticos de arte como José Veigas, Cristina Vives, David Mateo, Lázara Menéndez, Orlando Hernández, Eugenio Valdés, y otros que exaltaron con gran visión los grabados de la artista. ​ Desde el año 2016 la exposición Nkame ha recorrido diferentes ciudades de Estados Unidos en exitosas presentaciones, recibiendo una excelente acogida por parte del público estadounidense. Contando con la curaduría de Crsitina Vives y la gestión del tour por Landau Traveling Exhibitions, Los Angeles, California. ​ Fowler Museum, UCLA, Los Angeles, California. 2016 - 2017 Museo del Barrio, New York, New York. 2017 Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City, Missouri. 2017 Station Museum of Contemporary Art, Houston, Texas, 2018 Scottsdale, Museum of Contemporary Art, Scottsdale, Arizona. 2018 - 2019 Chicago Cultural Center, Chicago, Illinois. 2020 (Cerrado al público anticipadamente debido a la padenmia del COVID-19). Jordan Schnitzer Museum of Art, Universidad de Oregón, Eugene, Oregon. 2021. ​ ​ Inauguración de Nkame: Belkis Ayón (1967-1999) Exposición Retrospectiva, Convento de San Francisco de Asís, La Habana Vieja, La Habana, Cuba, 2009 Inauguración Exposición Nkame: A Retrospective of the Cuban printmaker, Belkis Ayón (1967-1999), Museo del Barrio , New York, New York, Estados Unidos, 2017 PROYECCIONES ​ Futuros proyectos basados en continuar divulgando el legado de Belkis para trascender entre las futuras generaciones de artistas y hacer del grabado un arte mayor que ocupe el lugar que merece como manifestación de las artes plásticas.

  • news Chicago | Belkis Ayón

    FEBRERO, 2020: NKAME LLEGA AL CENTRO CULTURAL DE CHICAGO Enero, 2020 Yadira Leyva Ayón © Belkis Ayón Estate ​ La exposición itinerante Nkame: Retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón (1967-1999) quedará inaugurada el 29 de febrero de 2020 en su sexta sede, el Centro Cultural de Chicago. Un proyecto desarrollado por esta prestigiosa institución y el Estate de Belkis Ayón, La Habana, Cuba. La exposición está curada por Cristina Vives. Gestión de itinerancia por Landau Travelling Exhibitions, Los Ángeles, CA. NOTICIA ANTERIOR SIGUIENTE NOTICIA

  • Recordando Isbel Alba | Belkis Ayón

    Recordando a Belkis Ayón, en X aniversario de su desaparición física ​ Isbel Alba 4 de febrero de 2015 ​ Una fecha para no olvidar ​ En el imaginario colectivo el 11 de septiembre ha pasado a ser una fecha de pérdida y dolor tras los ataques terroristas perpetrados contra las torres gemelas, en New York, en 2001. Sin embargo, aunque acompañe en sus sentimientos a las miles de personas para las que ese día representa un antes y un después aciago, el motivo de estas letras es otro. Hoy, voy subrayar otra partida, quizás más íntima por ser nuestra, quizás más cuestionable por haber sido provocada por propio designio dejándonos incógnitas y la terrible sensación que acompaña ciertos gestos incomprendidos, amargos. Se trata de la artista cubana Belkis Ayón Manso (1967-1999), quien un día como hoy, hace diez años, segara su propia vida. Belkis Ayón fue una mujer excepcional, poseedora de una energía y un talento que no conocía derroteros. Junto a los artistas Sandra Ramos y Abel Barroso logró poner en marcha La Huella múltiple (1996), un proyecto que cambiaría para siempre la apreciación del grabado cubano, una disciplina artística que tras conocer su esplendor en el siglo XIX gracias al auge del comercio del azúcar y el tabaco, había caído prácticamente en el olvido en el panorama del arte cubano después de la eclosión del modernismo en Cuba. ​ A propósito de la obra y el legado de Belkis Ayón ​ En algunas conferencias y comunicaciones anteriores que he presentado sobre la obra de Ayón no he dudado en calificar sus grabados de palimpsestos[3]. Gracias a la técnica de la colografía la artista superponía capas de diferentes texturas hasta crear relieves que representaban, mediante una iconografía de sello muy personal inspirada en manifestaciones del patrimonio inmaterial de los Abakuá[4], las diferentes partes del ritual iniciático de esta religión o los personajes de su mito fundacional. A mi modo de ver, se trata de una reescritura que ya había asimilado la tradición oral gracias al acercamiento intelectual de corte histórico y antropológico que permiten libros como El Monte y La sociedad secreta Abakuá, de Lydia Cabrera, “La tragedia” de los ñáñigos, de Fernando Ortiz o Los ñáñigos, de Enrique Sosa. A partir de la interpretación de esas obras que reproducen mediante la escritura una tradición de oralidad, Ayón creó su propio imaginario gráfico. Un mundo que es plasmado de manera finísima en las imágenes de sus grabados. Aunque el tema de la representación de la herencia afrocubana en nuestra plástica es una constante desde la época de la colonia, su obra puede considerarse una rareza desde múltiples puntos de vista. Como antes señalé, Belkis Ayón rescató el grabado en medio del Período especial. Esta disciplina le permitía, entre otras cosas, producir más con menos y hacer gala de un minimalismo cromático rayano en la exquisitez. En la última etapa de su vida, Belkis Ayón combinaba su labor de artista con la docencia en el Instituto superior de arte (ISA) y con su puesto de vicepresidenta en el seno de la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC). Siempre que le fue posible se encargó de difundir el trabajo de sus alumnos y colegas. De este modo, se convirtió en una activa promotora de la cultura cubana a escala nacional e internacional. Sin embargo, los elementos que la hicieron merecedora del reconocimiento de su obra, más allá de los círculos intelectuales cubanos, son el tema Abakuá alrededor del cual se articula su poética y la fineza de la ejecución en sus colografías y grabados en general. Según Alex Rosenberg, prestigioso especialista en arte gráfico internacional y coleccionista de renombre, el resultado alcanzado por esta artista con la técnica de la colografía no tiene su igual en el mundo del arte hasta la fecha[5]. Esto hace que su pérdida adquiera otra dimensión. Así pues, podemos aseverar que a Belkis Ayón corresponde el mérito de haber llevado la cultura Abakuá a su más alta forma de reconocimiento en el mundo de las artes visuales al introducirla en los recintos museales. No deja de resultar paradójico que gracias a una mujer esta cultura sectaria y secular alcanzase su universalización en los más exigentes círculos del arte internacional a finales del siglo XX. Actualmente, la obra de Belkis Ayón forma parte de catorce colecciones de museos y centros culturales entre los que se encuentran el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, el Van Reekum Museum, Apeldoor, Hollande, The Museum of Moderm Art (MoMA), New York, el Museo de Fort Lauderdale, USA, el Museo de Arte Latinoamericano de California, USA, Ludwing Forum Fur Internationale Kunst, Aachen, Alemania, the State Russian Museum, Saint Petersburg, entre otros. Su obra también engrosa numerosas colecciones privadas en diferentes países. Nadie ha logrado explicar las razones de tan abrupta muerte en un momento en que su carrera se encontraba en pleno crecimiento y contaba con la aceptación de críticos y otros profesionales del medio. Su desaparición física dejó un vacío en el mundo del arte cubano. Muchos de sus colegas coinciden en señalar que rara vez la calidad humana y la artística se han combinado de forma tan especial en una misma persona. Quizás sea ese abandono el único reproche que se le pueda señalar a esta artista. No obstante, en su gesto subyace cierta coherencia con el mito que la fascinó. Esto nos permite trazar un paralelo con la filosofía de los poetas románticos u otras artistas suicidas. De esta forma, la figura de la artista Belkis Ayón se fusiona con el mito de Sikán creando un círculo de significados con cierto halo de misterio, cosa que ofrece mucho material de investigación a historiadores y antropólogos. ​ El Estate Belkis Ayón ​ Después de su muerte, su legado pasó a ser protegido por el Estate Belkis Ayón, institución que dirige su hermana, la Dra. Katia Ayón y que recibe la asesoría de prestigiosos especialistas del arte cubano. Esta institución, en la que coexisten de forma curiosa el patrimonio familiar y la herencia cultural de la nación, desarrolla un modelo de gestión que constituye una rareza en el contexto socioeconómico actual de la isla[6]. De este modo, gracias a la autogestión desde hace diez años la Dra. Ayón ha venido realizando un magnifico trabajo que incluye la conservación material de la obra de Belkis Ayón y la difusión de su legado gracias a la organización de exposiciones, publicaciones y otras actividades de carácter cultural. Según una invitación que recibí recientemente, el Estate Belkis Ayón ha programado Nkame, primera exposición antológica de la artista con motivo del X aniversario de su fallecimiento. La muestra quedó inaugurada oficialmente el pasado viernes 11 de septiembre, a las 6:00 pm, en el Convento de San Francisco de Asís, en el Centro Histórico La Habana Vieja. Su programa señala que la exhibición incluye unas 83 obras ejecutadas en las técnicas de la colografía, litografía y calcografía realizadas desde 1984 hasta 1999. Además, se presentan otros documentos gráficos de eventos donde participara Belkis, como textos y fotografías de la artista impresos en gigantografías sobre lona. Organizada por la Dra. Katia Ayón y con curaduría de Cristina Vives, la exposición Nkame permanecerá abierta al público hasta el 28 de noviembre. Durante estos dos meses, como parte del programa cultural que acompaña la muestra, en las salas del Convento se organizarán conferencias sobre la obra de Belkis Ayón, el lanzamiento de la revista La Gaceta de Cuba y la presentación de proyectos de seis jóvenes grabadores, algunos de ellos antiguos alumnos de la artista. Nkame es un merecido homenaje a la obra de Belkis Ayón, un exponente mayor del grabado en la historia del arte cubano. [1] Este pez era la encarnación de Abasi, deidad suprema de los Abakuá. Ver SOSA RODRIGUEZ, Enrique, Los ñáñigos, Premio Casa de las Américas 1982, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1982. [2] El sacrificio de Sikán, que aparecerá reflejada en sus obras como un leitmotiv, es lo que dará origen a la tradición Abakuá en antiguas etnias de Nigeria (pueblos Efik y Efor). Sin dudas, se trata de un mito fundacional que luego, como señala Ortiz, durante la época de la esclavitud – transculturación mediante-, dio origen al surgimiento de la fraternidad Abakuá en Cuba en los pueblos de La Haban y Matanzas (1830). Ver : ORTIZ, Fernando, La “tragedia” de los ñáñigos, Poligraf, Ciudad Habana, 1993. [3] ALBA DUARTE, Isbel (2009) El mito de Sikán en la cultura cubana: patrimonio inmaterial y material en la obra de Belkis Ayón. Reflexiones acerca de las estrategias de conservación y los métodos de recuperación de su legado. Conferencia presentada en el marco del XXVIII Congreso internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, Río de Janeiro, Brasil, 13 de junio de 2009. [4] Un ejemplo de esas manifestaciones del patrimonio inmaterial son los personajes de las paradas, como los diablitos o Iremes así como las firmas o anaforumas que cubren los cuerpos de los practicantes, los animales que serán sacrificados y los instrumentos musicales que intervienen en las diferentes partes del ritual de iniciación de esta hermandad (Nota de la autora). [5] In ROSEMBERG, Alex y Carol, Belkis Ayón en la memoria, 2005 REGRESO A CRÍTICAS artículo siguiente